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sábado, 19 de septiembre de 2015

Coctel para el colapso universitario


Coctel para el colapso: más estudiantes, recorte de presupuesto y fuga de talento humano
Rector de la USB, Profesor Enrique Planchart

El día martes 15 de septiembre asistí a la Asamblea informativa convocada por el rector de la Universidad de la Simón Bolívar en Caracas. La convocatoria era para las 10 de la mañana. No obstante, el rector llegó a las 10:25 y la asamblea inició a las 10.30 am.  

Cinco intervenciones, la primera fue la del rector Enrique Planchard,  seguido por el vicerrector académico, Rafael Escalona; Norberto Labrador presidente de la Asociación de profesores de la USB, para culminar con la intervención de  los estudiantes, representados por el presidente de la Fceusb, Jesús Valerio y el presidente del Centro de Estudiantes de la Sede del Litoral, Joao Goncalves. 

En su intervención el Rector se refirió a dos temas el presupuesto a la USB y los estudiantes asignados a la universidad por la OPSU. En cuanto al primer tema explicó el rector que desde el año 2012 el presupuesto asignado por el Ministerio de Educación Universitaria a la USB es tan solo el 40% de lo solicitado. Este déficit en la entrega de recursos ha puesto a la universidad en apuros en muchas ocasiones situación que el gobierno soluciona parcialmente a través de asignaciones especiales. En cuanto al presupuesto para el año 2016, la Universidad solicitó en su anteproyecto  8.543.887.022 bolívares, de la cual, el Ejecutivo sólo asignó 1.311.609.317 bolívares. Esto representa tan solo el 15% del monto solicitado.   Es decir, que si desde el 2012 la situación ha sido difícil, para el próximo año será aún peor.   

Ya desde el lunes 14 los comedores permanecen cerrados ante la falta de recursos para cancelar la deuda de 14 millones de bolívares a los proveedores a quienes no se les cancela desde el mes de abril de este año. Adicionalmente, explicó el rector que los comedores cerraron sus puertas por la incapacidad de la institución de cancelar el precio de la bandeja de comida, la cual venía siendo “prácticamente subsidiada” por los proveedores, ya que el Ministerio de Educación desde principios de 2015 únicamente paga 113 bolívares por bandeja, cuyo costo para esa fecha ascendía a 180 bolívares. Precio que ha subido hasta el presente a 260 bolívares por causas de la elevada inflación.  Agregó el Rector que el Viceministerio, a pesar de reconocer el precio justo de 180 bolívares, no ha gestionado ningún recurso adicional para cumplir con la deuda que mantiene la USB con sus proveedores, lo que ha hecho insostenible su funcionamiento.

Ante este panorama el rector estima muy difícil el ingreso de  2042 estudiantes asignados por la OPSU al menos durante este año 2015. Pero que, sin embargo, el consejo directivo de la USB ha diseñado un plan para que estos estudiantes logren ingresar a la universidad, pese a que esta asignación es arbitraria y violatoria de la Ley de Universidades y de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela- CRBV.  
No puede uno dejar de preguntarse ¿qué busca el gobierno con estas acciones? Dado que hay dos elementos graves en todo esto: la asignación de más estudiantes a la Universidad Simón Bolívar y,  por otro lado, la asignación de menos recursos.  Cualquier persona con sentido común sabe que esto es una combinación para el colapso de la institución universitaria. 

Posteriormente, intervino el vicerrector académico, profesor Rafael Escalona quien expuso la fuga de talento que incide en la crisis de manera permanente. Según cifras presentadas por Escalona,  el número de profesores que han renunciado o a quienes se les ha rescindido el contrato, es de 278. “En 2011 se fueron 65, en 2012 salieron 48, en 2013 el número fue de 54 y en 2014, fue de 60”, y para este año se han contabilizado 51 renuncias. A esta cifra hay que sumarle 200 profesores que se han jubilado, para un total de 478 profesores que ya no forman parte de la USB.

Para tratar de quizás calmar o minimizar las alarmantes cifras informó que por concurso de credenciales han logrado ingresar 300 nuevos profesores. No obstante, lo que no menciona el vicerrector que si bien se ha logrado disminuir la brecha entre egresos e ingresos en el número de profesores no hay manera de equiparar ese vacío. Explico,  quienes han renunciado a la universidad son profesores que en su mayoría tenían al menos una maestría e inclusive doctorado; con trabajos de investigación y eran profesores contratado en la modalidad de dedicación integral o exclusiva. Mientras que quienes ingresan son profesores en proceso de formación y muchos de ellos son contratados a tiempo convencional. Adicionalmente, muchos profesores a tiempo integral se han visto en la obligación de solicitar cambios en su dedicación a la universidad para poder buscar ingresos extra ante los sueldos tan bajos que se perciben en los centros de estudio universitario; la falta de recursos económicos y académicos para realizar investigación.      
   
Para culminar el vicerrector académico mencionó que también el personal técnico y administrativo está renunciando, por lo cual, además del recurrente problema presupuestario, el vicerrector alertó sobre la crisis que se está desarrollando sobre el recurso humano e hizo un llamado a crear un movimiento nacional para reclamar lo que justo por derecho le corresponde al profesorado y al resto de los trabajadores universitarios. 

Así pues vemos que el panorama para las universidades es muy oscuro. Los profesores, hoy en paro activo, están emigrando a otras universidades latinoamericanas donde se les paga mucho mejor, se les apoya para realizar trabajos de investigación. Mientras acá se está desmantelando las universidades y, por ende, agravando la situación del país.  

Es imperativo que esta situación se resuelva, de no haber un cambio en el corto plazo, la fuga de talento humano se agravará, lo cual traerá consecuencias muy difíciles de superar.  

El gobierno debe sentarse a trabajar con la FAPUV, gremio que aglutina al 70% de los profesores universitarios en Venezuela. Es el único gremio que los profesores universitarios reconocemos y aceptamos como nuestro representante. El gobierno debe entregar los recursos económicos necesarios para que las universidades funcionen eficientemente tal como lo establece la CRBV.   El gobierno debe dejar de axfixiar a las universidades a través del TSJ; por ejemplo,  al impedir la renovación de sus autoridades.  

  

viernes, 6 de septiembre de 2013

Sobre el conflicto universitario en Venezuela

SEPTIEMBRE 2013: UN BALANCE NECESARIO SOBRE EL CONFLICTO UNIVERSITARIO
Autor: Antonio D´Alessandro Martínez
La FAPUV decidió el miércoles 04-09-13 solicitar a las directivas de las asociaciones de profesores la convocatoria a asambleas de profesores para que propongan en ellas el cese del paro universitario indefinido basado en que se han alcanzado acuerdos importantes en las mesas de trabajo. Se necesita entonces urgentemente un balance  sobre el conflicto universitario.  A mi juicio todo lo acordado en dichas mesas está contemplado en las Normas de Homologación, Ley de Universidades y Ley del Trabajo vigentes y si éstos instrumentos legales se han incumplido ¿por qué razón dichos acuerdos, que jurídicamente están por debajo de dichos instrumentos legales, se van a cumplir? La base de razonamiento de FAPUV se parece desde el punto de vista matemático al caso de una recta horizontal, en donde se ha marcado un cero en el centro de dicha recta, antes del paro estábamos en el lado izquierdo del cero (números negativos) ¿podemos afirmar que actualmente, luego de cuatro meses de paro y negociaciones, estamos de nuevo en el punto cero (reconocimiento de los instrumentos legales antes citados)? Creo que este no es el caso, a mi juicio nos mantenemos en el lado negativo de la recta ¿qué aspectos nos harían avanzar hacia su lado positivo? Percibo que dos de ellos serían, el aumento de salario y el presupuesto universitario (incluyendo  las providencias estudiantiles). En el primer caso, el aumento otorgado a los profesores (56% para el 2013) solamente compensa la inflación pronosticada para este año ¿qué ocurrirá con el aproximado 200% de aumentos no realizados desde el 2004 hasta el presente por concepto de normas de homologación no aplicadas? Respecto al presupuesto universitario, ¿seguiremos aceptando como presupuesto “ordinario” la mitad de lo solicitado cada año, lo cual ha agravado la situación de las universidades autónomas respecto a la situación ya difícil que presentaban en la “IV República” con presupuestos también deficitarios  aunque en menor proporción? La revisión de la historia reciente de los conflictos universitarios, caracterizados por respuestas retardadas,  a veces carentes de una planificación adecuada y del análisis a profundidad de los logros, errores y limitaciones de conflictos pasados, donde como en todo acontecer humano han intervenido cálculos políticos e intereses personales, nos permite concluir que será muy difícil organizar de nuevo, una vez que cese el paro indefinido, un movimiento con capacidad para exigir estos aspectos medulares para la sobrevivencia de la universidad autónoma, sin embargo, este es un reto que debemos afrontar porque en ello se nos van nuestros proyectos de vida y también el país ¿por qué no ha sido posible avanzar hacia el lado positivo de la recta? Fundamentalmente porque el gobierno nacional no ha querido, ¿razones? Muchas: 1. se debe dar una sensación de derrota al movimiento profesoral, para impregnar de desmoralización a los profesores universitarios y a todos los trabajadores del país. 2. Frenar las exigencias de indexación salarial que los trabajadores venezolanos han levantado ante la creciente inflación. 3. Propiciar la sustitución de las dirigencias gremiales que no han sido complacientes por otras proclives al “proyecto revolucionario”. 4. Liquidar a la universidad autónoma por la vía de la asfixia presupuestaria,  violaciones de la Constitución Nacional, suspensión de elecciones universitarias, enfrentamientos entre gremios y un sistema universitario paralelo (unefa, ubv, etc.), actos terroristas en  las universidades y agresiones a los dirigentes gremiales y autoridades universitarias. 5. Presupuesto nacional insuficiente (obviamente debido a una administración ineficiente y corrupta) para afrontar las diversas exigencias laborales: aumento de sueldos por homologación y heterologación, cumplimiento de actas convenio, aportes a los IPP y cajas de ahorro, presupuestos universitarios adecuados, pasivos laborales con la compensación por inflación y morosidad, etc. ¿Es este el momento más adecuado para interrumpir el paro universitario? Esto debe ser analizado haciendo un balance sin prejuicio de lo acontecido hasta ahora en las mesas de trabajo, de las alianzas logradas con otros sectores laborales y las que pueden lograrse en el futuro de persistir o no el conflicto y/o el paro, la situación preconflictiva que presentan esos sectores que exigen a partir de este mes de septiembre la firma de nuevas contrataciones colectivas cada vez más exigentes para el gobierno nacional. Se requiere discutir con el gremio estudiantil las diversas visiones del conflicto  ¿Están satisfechos con lo logrado hasta ahora, esencialmente el aumento de las becas de 400 a 1000 Bs? ¿Están dispuestos con continuar el paro o desean que cese para reorganizar sus fuerzas y recuperar el tiempo perdido en sus estudios? ¿Están en condiciones para mantener un conflicto permanente sin paro hasta lograr los objetivos planteados? Lo que es evidentemente cierto, independientemente del desenlace final, es que las exigencias realizadas por los profesores y estudiantes, y la decisión del paro indefinido ante la intransigencia del gobierno nacional,  ha tenido gran acogida en amplios sectores de la población, sin importar el color político, y se nos percibe de nuevo como protagonistas de las conquistas laborales y políticas en Venezuela. También en lo interno de las universidades ha quedado cuestionada la postura de que no se podía realizar un paro indefinido porque el gobierno iba a intervenirlas, se ha superado el síndrome PDVSA,  lo cual determina la vigencia del irrenunciable derecho a huelga y representa un avance sustancial en la recuperación del movimiento laboral venezolano.

martes, 18 de junio de 2013

La lucha por la inclusión de los no casados en los beneficios laborales




En medio de las discusiones por un salario digno para los profesores universitarios, los empleados y obreros de las universidades nacionales, un presupuesto justo para las universidades, incremento en el monto de becas para estudiantes y el respeto y reconocimiento a los gremios universitarios que representan a los profesores, empleados y obreros entre muchas otra exigencias; y luego de la publicación de algunos de los beneficios otorgados unilateralmente por el gobierno me di cuenta de lo injusto que es y han sido las leyes para con las personas no casadas.

Los no casados somos personas que hemos decidido permanecer en estado de soltería por muchas razones, entre otras,  por voluntad propia, porque la ley no nos los permite (el caso de los homosexuales), porque encontramos refugio y placer en nuestro trabajo (los adictos al trabajo), porque estuvimos casados y la relación no funcionó (divorciados, pero que al divorciarse vuelven a ser solteros), los solteros con o sin hijos, solteros en busca de pareja, solteros en transición, en fin, somos solteros y ya. No necesariamente solterones o quedados como despectivamente se nos llama.

Entre los beneficios laborales leí que decía bono por hogar, bono por matrimonio, bono por hijos, bono para comprar juguetes, aportes por nacimientos de hijos, bono para útiles escolares, ayudas para hijos con necesidades especiales, becas para hijos, y finalmente una prima por hogar. Cabe destacar que esta prima por hogar se cancela actualmente pero los profesores solteros no la percibimos.

De manera que mientras leía la noticia sobre los muchos beneficios para los trabajadores universitarios trataba de ubicarme para ver en cual encajaba, buscaba ver cuál de esos supuestos beneficios recibiría y al final me di cuenta de que no recibiría ninguno de los allí mencionados por el simple hecho de ser una mujer soltera.  Nunca antes me había sentido discriminada por  el hecho de pertenecer al grupo de los no casados, los no  alineados con el matrimonio o los disidentes del matrimonio como jocosamente he decidido denominarnos.

Pero, no le restemos importancia por haber escogido una denominación algo lúdica. No, el asunto sobre el que escribo es realmente serio y hay que tomar acciones y decisiones al respecto.  Yo me pregunto, y ¿es que acaso por ser soltera no mantengo un hogar? ¿Cuál es la justificación para no otorgarnos un bono o prima por hogar a las personas solteras. Yo mantengo un hogar, aun cuando soy soltera, vivo en una casa alquilada, es decir, mensualmente debo cancelar un alquiler para poder vivir en ese lugar.  

De la misma manera, debo cubrir gastos derivados de un hogar, debo pagar el servicio de agua, electricidad, servicio de gas, aseo, relleno sanitario, teléfono, internet, televisión por cable. Así mismo, debo hacer mercado. Todos estos son gastos relacionados con el hogar.

Pero y además si no tengo hijos humanos, ¿no merezco ningún otro bono? Yo tengo perros, ¿qué tal si consideramos que nos otorguen bonos por nuestros perros? Quizás esto sea incomprensible para las personas en general, pero para quienes tenemos mascotas, sabemos de lo que yo hablo. Mis perros son mis hijos, mis perros son mis compañeros de vida, mis perros son mi familia. Sí, es cierto, algunos escogen una pareja para compartir su vida, yo escogí a mis perros, ellos son la familia que decidí tener. Mis perros comen, mensualmente debo comprarles un saco de alimento, que dicho sea de paso es importado y, cada mes tiene un precio diferente. Mis perros deben ir a la peluquería todos los meses. Ellos se enferman y debo llevarlos al veterinario y comprarles medicinas. En navidad debo comprarles sus juguetes. También en temporada decembrina debo ocuparme de que no sufran las consecuencias de los fuegos artificiales. En fin, lo que trato de explicar es que aun cuando no tengo niños, tengo dos seres, dos perros que dependen de mí. ¿Qué eso no es exactamente lo que los casados hacen con sus hijos? ¿No merecemos los solteros un bono por nuestros perros? Ayudas para medicinas de nuestras mascotas, bono para compra de juguetes para nuestros mejores amigos. Yo creo que sí.  

¿Y que sucede con aquellos solteros que aún viven con sus padres? No por el hecho de vivir en casa de sus padres significa que tienen sus gastos cubiertos, no. Muchos deben contribuir en el hogar, ya sea de manera parcial o total, pero alguna contribución deben aportar a sus padres.

Como profesora debo considerar gastos para comprar libros, asistir a cursos, talleres, ponencias, foros, debates, conferencias y toda actividad que sea parte de mi desarrollo profesional y también presentar mis aportes como investigadora. Deberíamos tener la opción de disfrutar de esos bonos de estudios, es decir, si no tengo hijos, yo podría solicitar que esos bonos se me otorguen para mi desarrollo profesional. Veamos esto como un premio adicional por no tener hijos, por dedicarnos a entregarle a nuestro país nuestros conocimientos, ese es nuestro aporte al país. En vez de traer niños al mundo, a nuestro país, le otorgamos desarrollo, conocimiento.

De manera que, si vemos esto de manera objetiva, estamos en presencia de un tipo de discriminación que hemos ignorado durante mucho tiempo, al asumir que todos debemos nacer, crecer y reproducirnos, estamos encasillándonos en el estereotipo, en una imposición social discriminatoria.  Para recibir beneficios laborales adicionales, ¿debemos casarnos y tener hijos? No, esto es absolutamente discriminatorio.

Mi lucha entonces inicia desde ahora a favor de los solteros, los no casados, los no alineados con el matrimonio, los disidentes del matrimonio. También merecemos beneficios laborales. No más discriminación por haber escogido la soltería. Por un trato justo e igualitario a nivel laboral. Por el respeto a nuestro estado civil.  
El llamado es para las asociaciones de profesores, empleados y obreros a abogar por beneficios para los solteros.  

   


martes, 11 de junio de 2013

En defensa de las Universidades venezolanas




El día cuatro de mayo publiqué en este mismo blog, mi negativa a unirme a un paro indefinido. Sugerí sin embargo,  maneras más creativas de protestar como los paros prolongados. Desde entonces son muchas las cosas que han sucedido y que me han hecho cambiar mi posición sobre el mismo tema, es decir, un cese de actividades y evaluaciones de manera prolongada. 


Al inicio del conflicto parecía ser que la lucha se centraba únicamente en la exigencia legítima de salarios dignos para los profesores universitarios, pero no, son muchas más las razones de este conflicto. La becas de los estudiantes, la dotación de servicios como transporte y comedores. La exigencia de un presupuesto justo para todo un año escolar y no uno reconducido que obligue a parar algunos servicios a principio de cada año debido a las insuficiencias presupuestarias. Esta deficiencia de recursos que ha redundado en la escasez de material bibliográfico en las bibliotecas, laboratorios cerrados. Los sueldos míseros que han obligado al capital humano a buscar en otros países mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de progreso y un trato digno para un profesional de la educación. Esto resulta en materias de estudio que ya no se ofrecen, escasez de tutores en los posgrados. En fin la lista de los problemas de las universidades es larga, muy larga. 


Sin embargo, lo que definitivamente influyó en mi cambio de opinión, es el trato irrespetuoso de este gobierno al conflicto universitario. Tanto el Ministro, como la Asamblea Nacional y el Presidente de la República y todas las ramas del gobierno se han hecho los sordos ante las demandas de la comunidad universitaria. Y cuando se han dignado a hacer algún pronunciamiento, este está lleno de informaciones falsas, irrespetuosas y hasta ofensivas a para toda la comunidad universitaria, tal como se puede evidenciar en el comunicado publicadopor el Ministro el día lunes 10 de junio de 2013. 


El gobierno se ha empeñado en discutir los beneficios de muchos con un grupo de personas afectas a su línea política y de pensamiento. Personas que no han sido electas por la totalidad de los miembros de la comunidad universitaria. Se ha limitado a discutir beneficios utilizando una llamada convención colectiva de los trabajadores y trabajadoras de la universidad en lugar de las normas de homologación aún vigentes. El gobierno se empeña en imponer su pensamiento único a las universidades. El gobierno ha excluido de las mesas de diálogo  a la FAPUV, es decir, a la Federación que agrupa a las asociaciones de profesores de las universidades con más de 40 mil profesores universitarios. De manera que, es el gobierno el único responsable de que este conflicto se haya radicalizado. 


La lucha ya no es solo por los problemas mencionados anteriormente, no. Ahora se trata además de la defensa de la universidad. La lucha es por el respeto a los gremios legítimos de los universitarios, los que realmente representan a su comunidad. La lucha es por los derechos humanos. La lucha es por la libertad de pensamiento, la lucha es por el derecho al trabajo, por el derecho a un salario digno, la lucha es por el derecho al estudio de los estudiantes en condiciones adecuadas. No es el cese de actividades el que  niega a los estudiantes su derecho al estudio, es el gobierno a través de la negación de un presupuesto justo. Es el gobierno quien ha generado esta crisis de fuga de talentos hacia otros países al mantener un sueldo indigno y no acorde a la realidad de la sociedad.      


Es la hora de actuar de manera responsable, le toca al gobierno reconocer que nuestras exigencias son justas. Le toca al gobierno rectificar y reconocer la importancia de la educación para el progreso de un país, para lograr tener esa patria que tanto pregonan, es necesario dignificar la profesión docente. Debemos detener la fuga de cerebros. Y eso se logra, con un mejor sueldo, con mejores beneficios, otorgando a la universidad presupuestos justos.   


Nos toca a los universitarios seguir unidos exigiendo nuestros derechos. Ya hemos ganado otras luchas de la misma manera. Ya la sociedad civil ha demostrado que con presión y cohesión de fuerza podemos lograr que el gobierno rectifique sus políticas erróneas. Sigamos firmes en nuestras exigencias. Ahora más que nunca debemos permanecer unidos y demostrar nuestra fuerza.        

Por la autonomía universitaria, por el respeto a nuestros legítimos representantes, por un presupuesto justo, por salarios dignos, por el respeto a la profesión docente. Seguiremos firmes. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Profesores de la USB no se sumarán al paro indefinido


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Los profesores de la Universidad Simón Bolívar, en asamblea celebrada esta mañana, acordaron que no se sumarán al paro indefinido a partir del 23 de mayo, día fijado por la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, Fapuv, para tomar la medida si el gobierno nacional no da respuesta sobre las peticiones de aumento salarial.
El presidente de la Asociación de Profesores de la USB, Apusb, Rafael Álvarez, informó que los profesores ratificaron lo acordado en asamblea el pasado 6 de mayo sobre la inconveniencia en este momento de ir a una huelga indefinida, y decidieron proseguir con las acciones de protesta con el apoyo de estudiantes y trabajadores. “Necesitamos una universidad abierta y en acción. Al gobierno le conviene el paro indefinido para jugar al desgaste y quizás hasta sustituirnos en nuestros puestos de trabajo. El jueves 16 apoyaremos la movilización de la Fapuv hasta el Ministerio de Educación Universitaria, y el 22 iremos a la marcha nacional universitaria”.
Álvarez explicó que en la asamblea de Fapuv el pasado 9 de mayo, los representantes de la Apusb votaron en contra de la medida del paro indefinido, “atendiendo a la decisión que había tomado la asamblea de profesores de la USB”.
En la asamblea de profesores y ayudantes académicos participaron estudiantes y empleados. “Los miembros de la comunidad debemos emprender acciones en conjunto para que con nuestra presión el gobierno nacional entre por el carril de la ley. Este gobierno está de espaldas a la ley, desconoce todos los acuerdos federativos, normas de homologación, no reconoce al Consejo Nacional de Universidades ni a las federaciones elegidas por las bases universitarias”, enfatizó Álvarez.
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En nombre de los empleados asistentes tomó la palabra Norghy Rodríguez, quien expresó que los trabajadores también están luchando por un salario digno y justo y se sumarán a las acciones de profesores y estudiantes.
Daniel Álvarez, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes, FCE USB, indicó que se debe fijar una agenda de movilización para que sea constante la presencia de la Universidad venezolana ante el país y visibles sus requerimientos de aumento salarial para sus profesores y trabajadores y un presupuesto acorde con sus necesidades.
El representante estudiantil ante el Consejo Superior, Juan Flores, recordó que la USB también está librando una lucha interna por las presuntas intenciones de ese órgano de imponer un reglamento a la Universidad. “Denuncio de forma muy responsable que el Consejo Superior está gestando un golpe de estado a la USB”.
La asamblea de esta mañana, entre otros acuerdos, ratificó que reconoce a la Fapuv y a las asociaciones de profesores como los únicos estamentos legítimos de representación en las universidades.
 Fotos: Javier Zamora
Noticia publicada en USB Noticias 
Disponible aqui:  http://usbnoticias.info/post/25581

lunes, 22 de abril de 2013

¿Paro de profesores universitarios? No es oportuno




La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) viene desde hace un tiempo convocando a las asociaciones de profesores de varias universidades a plegarse a un paro de actividades en reclamo de varias y justas reivindicaciones que van más allá de lo salarial.

Con gran sorpresa pero también con mucha tristeza leí que algunas de las respuestas a las consultas realizadas por la FAPUV, argumentaban que en los momentos que vive el país “es inoportuno convocar a paros universitarios”. A mi parecer esto tiene varias lecturas:    

Renunciar a la lucha por nuestros derechos (salarios justos, presupuestos justos, firmas de contratos colectivos, respeto a los gremios, y un largo etc.) porque el momento es inoportuno podría interpretarse como que nuestros reclamos son injustificados.   Segundo, que nuestras necesidades no son realmente urgentes y por último, que estas están de alguna manera ligadas a un tinte político, lo cual definitivamente no es cierto.

La realidad de las universidades va mucho más allá de un reclamo salarial, anteriormente ser profesor universitario era atractivo ya que además de ser una profesión que gozaba de cierto prestigio y, aunque en comparación con otros países el sueldo de un profesor universitario en Venezuela siempre ha sido muy bajo, por lo menos antes era lo suficientemente decente para poder disfrutar de ciertos gastos suntuosos. Hoy en día, el sueldo de un profesor universitario no solo se ha devaluado de manera exponencial, sino que además lo que percibimos apenas alcanza para sobrevivir.  

Para nadie es un secreto que la situación política y económica del país ha provocado que hoy en día sea una realidad lo que en los años 80 era tan solo un tema futurista, la “fuga de cerebros”. Las cifras de profesores universitarios que han renunciado a sus cargos (que se pueden consultar aqui y aqui en dos artículos previos en este mismo blog) va en ascenso cada año. Estas renuncias, sin embargo, no obedecen únicamente a la depreciación del salario, se debe también a las muchas exigencias que imponen las universidades para: ingresar, permanecer y ascender en los diferentes escalafones de la clasificación de profesores universitarios. El nivel de exigencia no está acorde con los sueldos y beneficios que se perciben luego de tanto esfuerzo. En un post anterior sobre los sueldos de losprofesores universitarios en este blog, aparece la escala de salarios más reciente. También aparece la cantidad de tiempo que debe transcurrir entre un escalafón y otro y todo lo que debe hacer un profesor para pasar al escalafón superior para, al final, tan solo percibir Bs 500 mensual adicional por ese ascenso. No es, desde el punto de vista económico, un gran incentivo en comparación con todo el esfuerzo que implica ascender.

Un profesor universitario debe, para poder ascender, cumplir con la publicación de varios artículos, asistencia a congresos como ponente, completar un posgrado y un doctorado para poder llegar al más alto escalafón. Pero, ¿quién puede en medio de tanta crisis y con un sueldo tan bajo cumplir con todas sus actividades si al mismo tiempo debe buscar la manera de rebuscarse con otras actividades para poder mantener un hogar? Porque, si, muchos profesores universitarios tenemos esta actividad como única fuente de ingresos económicos. Adicionalmente, la crisis económica del país y la deficiencia en el presupuesto universitario ha traído como consecuencia que las bibliotecas de las universidades no puedan pagar la suscripción a revistas científicas,  no puedan comprar libros, por ende, los profesores no disponen de material actualizado para investigar.    

Esta crisis no se limita únicamente a los profesores, son muchos los empleados universitarios que también se han ido, han renunciado. Cargos para puestos académicos y administrativos quedan desiertos porque los sueldos y las condiciones de trabajo no son atractivos. Esto trae como consecuencia que ya no se ofrezcan ciertos cursos, que deban cerrarse y/o no ofertarse materias esenciales para los estudios en todas las carreras.   La lista de deficiencias puertas adentro de las universidades es larga. Solo quienes hacemos vida dentro de ellas la sabemos, la conocemos y la padecemos.  En los departamentos hay escasez de personal, escasez de obreros, por ende, la limpieza de los espacios es deficiente. El jardín orgullo de la universidad Simón Bolívar ya no se limpia  ni se mantiene con la misma frecuencia. En los departamentos no hay recursos como papel, fotocopiadoras. En los pasillos solo hay filtros de agua dañados, sanitarios sin  papel, en fin la situación es realmente grave.  

La Universidad del Zulia, el Colegio Universitario Pedagógico de Caracas están en conflicto desde hace meses. La Universidad Central ha suspendido clases en varias ocasiones.   Creo que es el momento de unificar fuerzas, unir voluntades, llegar a un acuerdo nacional entre las universidades y plantearnos nuevas e innovadoras formas de protestas, pacificas pero contundentes a fin de lograr las justas medidas que nos beneficien a todos. Este acuerdo de luchas por nuestros derechos debe incluir a estudiantes, empleados y obreros, porque todos somos parte de una misma comunidad universitaria. La lucha debe ser de todos para todos. No podemos seguir siendo apáticos y dejar que solo unos pocos luchen por nuestros derechos.

De manera que, esperar el momento adecuado para protestar y reclamar nuestros derechos y solicitar las justas reivindicaciones, no requiere de tener unas circunstancias ideales en el país. Nunca habrá un momento perfecto, jamás las circunstancias serán apropiadas, pero mientras no informemos al país de nuestra realidad, mientras no protestemos, mientras no exijamos el respeto que nos merecemos, seguiremos siendo mal pagados, maltratados y no tomados en cuenta, como debería ser, para coadyuvar en el progreso del país. La crisis universitaria se agravará y para recuperarnos será aún mucho más difícil.  Nuestros reclamos, son reales, son urgentes y no responden a ningún elemento político.

Particularmente, nunca he sido una fanática de los paros como una medida de presión. Podríamos considerar llamar a un “No inicio de actividades académicas” hasta tanto se logren las discusiones con el gobierno. En vez de contemplar paros indefinidos, considerar la realización de paros prolongados durante 10 o 15 días. Todo esto acompañado de marchas y protestas siempre pacíficas. Somos académicos y como tal debemos comportarnos y dar el ejemplo. Hay que hacerle saber al país la verdad y la gravedad de nuestra situación.  

Por el respeto a nuestra profesión queremos sueldos, beneficios  y presupuestos justos.