martes, 11 de junio de 2013

En defensa de las Universidades venezolanas




El día cuatro de mayo publiqué en este mismo blog, mi negativa a unirme a un paro indefinido. Sugerí sin embargo,  maneras más creativas de protestar como los paros prolongados. Desde entonces son muchas las cosas que han sucedido y que me han hecho cambiar mi posición sobre el mismo tema, es decir, un cese de actividades y evaluaciones de manera prolongada. 


Al inicio del conflicto parecía ser que la lucha se centraba únicamente en la exigencia legítima de salarios dignos para los profesores universitarios, pero no, son muchas más las razones de este conflicto. La becas de los estudiantes, la dotación de servicios como transporte y comedores. La exigencia de un presupuesto justo para todo un año escolar y no uno reconducido que obligue a parar algunos servicios a principio de cada año debido a las insuficiencias presupuestarias. Esta deficiencia de recursos que ha redundado en la escasez de material bibliográfico en las bibliotecas, laboratorios cerrados. Los sueldos míseros que han obligado al capital humano a buscar en otros países mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de progreso y un trato digno para un profesional de la educación. Esto resulta en materias de estudio que ya no se ofrecen, escasez de tutores en los posgrados. En fin la lista de los problemas de las universidades es larga, muy larga. 


Sin embargo, lo que definitivamente influyó en mi cambio de opinión, es el trato irrespetuoso de este gobierno al conflicto universitario. Tanto el Ministro, como la Asamblea Nacional y el Presidente de la República y todas las ramas del gobierno se han hecho los sordos ante las demandas de la comunidad universitaria. Y cuando se han dignado a hacer algún pronunciamiento, este está lleno de informaciones falsas, irrespetuosas y hasta ofensivas a para toda la comunidad universitaria, tal como se puede evidenciar en el comunicado publicadopor el Ministro el día lunes 10 de junio de 2013. 


El gobierno se ha empeñado en discutir los beneficios de muchos con un grupo de personas afectas a su línea política y de pensamiento. Personas que no han sido electas por la totalidad de los miembros de la comunidad universitaria. Se ha limitado a discutir beneficios utilizando una llamada convención colectiva de los trabajadores y trabajadoras de la universidad en lugar de las normas de homologación aún vigentes. El gobierno se empeña en imponer su pensamiento único a las universidades. El gobierno ha excluido de las mesas de diálogo  a la FAPUV, es decir, a la Federación que agrupa a las asociaciones de profesores de las universidades con más de 40 mil profesores universitarios. De manera que, es el gobierno el único responsable de que este conflicto se haya radicalizado. 


La lucha ya no es solo por los problemas mencionados anteriormente, no. Ahora se trata además de la defensa de la universidad. La lucha es por el respeto a los gremios legítimos de los universitarios, los que realmente representan a su comunidad. La lucha es por los derechos humanos. La lucha es por la libertad de pensamiento, la lucha es por el derecho al trabajo, por el derecho a un salario digno, la lucha es por el derecho al estudio de los estudiantes en condiciones adecuadas. No es el cese de actividades el que  niega a los estudiantes su derecho al estudio, es el gobierno a través de la negación de un presupuesto justo. Es el gobierno quien ha generado esta crisis de fuga de talentos hacia otros países al mantener un sueldo indigno y no acorde a la realidad de la sociedad.      


Es la hora de actuar de manera responsable, le toca al gobierno reconocer que nuestras exigencias son justas. Le toca al gobierno rectificar y reconocer la importancia de la educación para el progreso de un país, para lograr tener esa patria que tanto pregonan, es necesario dignificar la profesión docente. Debemos detener la fuga de cerebros. Y eso se logra, con un mejor sueldo, con mejores beneficios, otorgando a la universidad presupuestos justos.   


Nos toca a los universitarios seguir unidos exigiendo nuestros derechos. Ya hemos ganado otras luchas de la misma manera. Ya la sociedad civil ha demostrado que con presión y cohesión de fuerza podemos lograr que el gobierno rectifique sus políticas erróneas. Sigamos firmes en nuestras exigencias. Ahora más que nunca debemos permanecer unidos y demostrar nuestra fuerza.        

Por la autonomía universitaria, por el respeto a nuestros legítimos representantes, por un presupuesto justo, por salarios dignos, por el respeto a la profesión docente. Seguiremos firmes. 

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